Silos organizacionales: cómo romperlos sin reorganizarlo todo
Un cliente pregunta cuánto tardaréis en darle de alta. La respuesta real: once días. No porque nadie trabaje (cada departamento cumple su plazo interno), sino porque el expediente cruza tres fronteras y en cada una espera su turno. Comercial celebra la venta, operaciones la pone en cola, sistemas la programa para la semana que viene. Todos en verde. El cliente, esperando. Cuando esto duele lo bastante, aparecen los dos remedios de manual contra los silos organizacionales: «hay que comunicarse más» y «hay que reorganizar». El primero llena la agenda de reuniones; el segundo, de quinielas sobre el nuevo organigrama. Aquí defendemos otra cosa: el silo es una respuesta racional al diseño de tu organización, y se rompe con dos mecanismos concretos sin mover una sola caja. ¿Por qué se forman los silos organizacionales? Los silos se forman porque cada área hace aquello por lo que se la mide, se la presupuesta y se la asciende. La especialización es eficiencia pura: nadie quiere que legal i...